Daños en la agricultura por el temporal en Almería
La reciente borrasca Kristin ha puesto de manifiesto una vez más la vulnerabilidad de la agricultura frente a fenómenos meteorológicos extremos. En la provincia de Almería, situada en una zona clave para el suministro de frutas y verduras en Europa, las intensas lluvias y los fuertes vientos han causado estragos en cultivos, invernaderos y estructuras productivas de una gran parte del sector hortofrutícola.
Un temporal que no se esperaba tan dañino
Durante los últimos días, Almería ha estado bajo aviso naranja por lluvias y rachas de viento huracanado, situación que ha provocado inundaciones en varias comarcas productivas del Poniente almeriense. Además de las precipitaciones continuas, el viento ha debilitado estructuras de producción, especialmente en invernaderos con años de uso y menor resistencia a las condiciones extremas.
Según los responsables de COAG en la provincia, estos daños no solo se limitan a pérdidas puntuales de producción, sino que afectan también a muros de contención, estructuras de soporte y zonas productivas críticas, generando una merma económica significativa para muchas explotaciones.
Qué cultivos están sufriendo más
El temporal ha coincidido con una fase avanzada de la recolección de importantes cultivos de invierno, como el pimiento en todas sus variedades y tomates de ciclo largo. Estos productos estaban ya en las últimas fases de la campaña cuando las lluvias intensas empezaron, reduciendo la oferta disponible y obligando a muchos agricultores a arrancar cultivos afectados por el exceso de humedad o las enfermedades que esta propicia.
Además, según organizaciones agrarias, la humedad favorece la proliferación de plagas y enfermedades vegetales, lo que complica aún más el manejo fitosanitario y la recuperación de los cultivos.
Invernaderos y estructuras productivas, puntos débiles
Los invernaderos más antiguos han sido los más perjudicados por la combinación de lluvia y viento. Las coberturas plásticas han sido perforadas o arrancadas, y en algunos casos las estructuras metálicas han cedido, provocando que grandes extensiones sembradas queden desprotegidas.
Estos daños materiales no solo implican pérdidas inmediatas de producto, sino costes adicionales de reparación o sustitución de instalaciones, así como posibles retrasos en futuras siembras si no se actúa con rapidez.
El temporal y el empleo agrícola
Más allá del impacto sobre cultivos e infraestructuras, el temporal también tiene una dimensión laboral importante. La necesidad de reponer estructuras, reorganizar cuadrillas de trabajo y, en algunos casos, realizar labores de recuperación de parcelas significa que la mano de obra agrícola se vuelve más necesaria que nunca.
En estos momentos, cuadrillas especializadas en labores de reparación o apoyo en campo pueden ser un recurso clave para muchas explotaciones afectadas. En plataformas especializadas como El Jornalero, las empresas del sector pueden encontrar trabajadores disponibles para estas labores específicas sin complicaciones administrativas.
Contexto climático y perspectivas para el campo
Aunque la lluvia es habitualmente beneficiosa para los cultivos de secano del interior de la provincia y para la recarga de acuíferos, cuando se presenta de forma persistente y acompañada de viento intenso puede convertirse en un factor de riesgo.
Este tipo de fenómenos también ha causado daños significativos en otras zonas agrícolas de España en el pasado, tanto por inundaciones como por el impacto directo sobre plantas productivas y estructuras. La agricultura, especialmente la intensiva bajo plástico, es sensible a cambios extremos que alteran los ciclos de crecimiento y cosecha.
Apoyo y medidas ante el temporal
Frente a estos daños, las administraciones públicas y organizaciones agrarias suelen activar ayudas y programas de apoyo para paliar las pérdidas. Por ejemplo, eventos meteorológicos graves anteriores han llevado a la distribución de millones de euros en ayudas directas a agricultores afectados y a iniciativas de reconstrucción de infraestructura agraria.
Si bien la situación inmediata puede parecer crítica para quienes han visto sus cultivos dañados, la coordinación entre agricultores, cooperativas, instituciones y servicios de apoyo laboral y técnico, como El Jornalero para la gestión de cuadrillas juega un papel fundamental para recuperar la normalidad productiva y minimizar las pérdidas económicas.
Conclusiones y próximos pasos
El temporal en Almería ha demostrado que, incluso en zonas de clima seco como el sureste español, la agricultura no está exenta de sufrir los efectos de fenómenos meteorológicos extremos. Los daños en cultivos bajo plástico e infraestructuras productivas ponen de manifiesto la necesidad de contar con estrategias de resiliencia, tanto climática como organizativa.
Ante esta situación, los agricultores deben combinar la respuesta inmediata con la planificación a medio y largo plazo, considerando factores como la modernización de instalaciones, el empleo especializado y la adaptación a cambios climáticos cada vez más frecuentes.